El hecho de que tu computador cuente con una capacidad de almacenamiento interno de unos 250, 500 o 750 GB no significa que este sea eterno. En la actualidad, estas son las capacidades más estándares que encontramos en un ordenador portátil o All-in-One, y para poder aumentarla luego de comprado el ordenador es mucho más complicado que en un modelo de cajón tradicional. Es allí donde encontramos la necesidad de un disco duro externo.
En la mayoría de los casos sin embargo lo recomendable es combinar ambos tipos de disco duro. En una torre doméstica, por ejemplo, puedes utilizar un SSD en el disco C: para instalar allí el sistema operativo y que vaya todo más rápido. Lo acompañas de un HDD como disco secundario y tendrás una unidad perfecta en la que almacenar todos los archivos pesados que tengas en el ordenador.
La forma de trabajar ha evolucionado en los últimos años y las herramientas de colaboración nos ayudan a poder realizar tareas entre grupos de trabajo lo mas eficiente posible.