En la mayoría de los casos sin embargo lo recomendable es combinar ambos tipos de disco duro. En una torre doméstica, por ejemplo, puedes utilizar un SSD en el disco C: para instalar allí el sistema operativo y que vaya todo más rápido. Lo acompañas de un HDD como disco secundario y tendrás una unidad perfecta en la que almacenar todos los archivos pesados que tengas en el ordenador.
En todos los casos, lo normal es comprar la RAM en una cantidad par de módulos. De esta forma se puede aprovechar una característica de las placas base que permite usar ambos módulos a la vez durante la ejecución de tareas. Por eso nos centraremos en cantidades de memorias múltiplos de 2. Para sacar rendimiento a 4 GB de RAM o más, hay que usar un sistema operativo de 64 bits.